Hay algo que no se borra: una imagen traslúcida como pintada a trazos discontinuos, una carta manuscrita en el archivo de mi biografía y en mi rostro una rigidez pétrea, una instancia corporal fortuita y definitiva, o como el ciego llamaría a su sentido reemplazado: recuerdo. Y sucede que el vínculo reflector casi imperceptible se torna una imagen definida, de a ratos me resulta un eco familiar, una respuesta sonora a mi quietud casi perfecta, un espejo extrañamente alquitranado ubicado entre la imagen líquida y mi cuerpo estático, atontado. “Una quietud casi perfecta” pienso, no absoluta por ese incesante pestañeo que interrumpe ligeramente el vínculo reflector casi imperceptible, y en cuestión de segundos la visión borrosa se torna definida como si despertar de un sueño provocara la reacción táctil del cuerpo, una tolerancia física reconocible, un rostro impreso en el negro espejo del sueño.
3 Comments:
Bienvenida a la blogósfera :) . (más inteligente que la horripilante e insípida "flogósfera")
Nos vemos
Hay algo que no se borra: una imagen traslúcida como pintada a trazos discontinuos, una carta manuscrita en el archivo de mi biografía y en mi rostro una rigidez pétrea, una instancia corporal fortuita y definitiva, o como el ciego llamaría a su sentido reemplazado: recuerdo.
Y sucede que el vínculo reflector casi imperceptible se torna una imagen definida, de a ratos me resulta un eco familiar, una respuesta sonora a mi quietud casi perfecta, un espejo extrañamente alquitranado ubicado entre la imagen líquida y mi cuerpo estático, atontado. “Una quietud casi perfecta” pienso, no absoluta por ese incesante pestañeo que interrumpe ligeramente el vínculo reflector casi imperceptible, y en cuestión de segundos la visión borrosa se torna definida como si despertar de un sueño provocara la reacción táctil del cuerpo, una tolerancia física reconocible, un rostro impreso en el negro espejo del sueño.
y...yo creo que puede salir un enano rumano de tu oreja de Van Gogh
Publicar un comentario
<< Home